Mis Libros

Empecé a escribir muy joven, quizá con 15 años, aquel primer cuento largo era peor que malo, era terrorífico. Mi tía Josefina Aldecoa, mujer del gran cuentista Ignacio Aldecoa, mi padrino, leyó aquel primer trabajo.
El sermón fue interesante, me dijo, “Has conseguido escribir el peor cuento de la historia, con más faltas he incorreciones que he visto jamás, pero te diré que me ha impresionado tu fértil imaginación, mi consejo es que lo tires a la basura y aprendas a escribir, la imaginación que tienes es un tesoro que todo escritor necesita, ¡¡¡ Aprovéchala !!! “. No la hice caso en lo primero, es decir no tire a la basura mi primer cuento, aun lo conservo, de echo lo uso me Mouse Pad en mi ordenador y lo veo a diario para recordarme que TENGO QUE SEGUIR APRENDIENDO, sin embargo si hice caso a mi tía con su segundo consejo, escribí mil cuentos más y me convertí en lo más parecido que entiendo por escritor.